Política Eventos Local 2026-01-23T02:19:38+00:00

Crisis EEUU-Irán: fase decisiva y tres escenarios de Trump

La crisis entre EEUU e Irán ha entrado en una fase decisiva. La Casa Blanca barata tres opciones: una operación militar a gran escala, un ataque quirúrgico o un ultimátum. Israel se prepara para cualquier escenario, y los analistas predicen profundas consecuencias para la región y el equilibrio global de poder.


Crisis EEUU-Irán: fase decisiva y tres escenarios de Trump

La crisis entre Estados Unidos e Irán ingresó en una fase decisiva, marcada por una acelerada concentración de fuerzas militares estadounidenses en Medio Oriente y por amenazas cada vez más explícitas del presidente Donald Trump, que apuntan a un cambio drástico en la conducta —o incluso en la supervivencia— del régimen iraní. A partir de ese momento, en círculos de seguridad se interpreta que Trump pondrá en marcha un “reloj de arena” que conducirá a una decisión irreversible. Según evaluaciones coincidentes en Washington y en Jerusalén, la Casa Blanca baraja tres opciones principales. La primera, y la más extrema, sería una acción militar amplia orientada a desmantelar o derrocar al régimen de Irán, un escenario que implicaría una confrontación directa y prolongada. La segunda alternativa contempla un ataque puntual y quirúrgico, destinado a enviar una señal inequívoca a Teherán sobre los límites de su accionar regional, sin buscar un cambio de régimen inmediato. La tercera opción sería una amenaza explícita acompañada de un ultimátum: aceptar un nuevo acuerdo bajo condiciones estrictas o enfrentar una ofensiva militar de consecuencias letales. En este contexto, Fuerzas de Defensa de Israel se preparan de manera diferenciada para cada uno de estos escenarios. De acuerdo con fuentes del sistema de seguridad israelí, la hipótesis de trabajo predominante es que Trump estaría inclinado a “ir por todo”, lo que elevaría de forma inmediata el riesgo de una represalia iraní directa contra Israel. Esa respuesta podría materializarse mediante lanzamientos de misiles desde territorio iraní o a través de sus aliados regionales, arrastrando a la región a un conflicto de gran escala. Uno de los factores más sensibles en los cálculos israelíes es la posible intervención de Hezbollah, que cuenta con un arsenal significativo en el sur del Líbano y cuya entrada en un conflicto abierto ampliaría el teatro de operaciones a múltiples frentes. En Jerusalén se asume que, ante un ataque estadounidense masivo, Irán intentaría activar todos sus instrumentos de disuasión, incluyendo a sus proxies regionales. El escenario de un ataque limitado plantea, en cambio, interrogantes distintos. En los próximos días, y particularmente dentro de un plazo estimado de 48 horas, se espera que Washington anuncie la finalización de sus preparativos militares en la región, un paso que podría activar una definición estratégica de alto impacto global. El hito central de esta etapa será la llegada del portaaviones USS Abraham Lincoln al área de responsabilidad del Comando Central de Estados Unidos, lo que consolidará un despliegue que analistas militares describen como apto tanto para operaciones limitadas como para una campaña de gran escala. La combinación de despliegue militar, retórica dura y ausencia de señales claras sobre la elección final de Trump mantiene en vilo a aliados y adversarios por igual. Analistas se preguntan hasta qué punto Irán estaría dispuesto a absorber un golpe acotado sin responder de forma directa, y si el líder supremo Ali Khamenei consideraría prudente evitar una escalada que podría derivar en un efecto dominó incontrolable.