Política Economía Del país 2026-03-08T19:44:35+00:00

La ambigüedad nuclear de Israel

El ex subsecretario de Energía Nuclear Julián Gadano explicó la política de 'proliferación opaca' de Israel para mantener ventaja militar en Medio Oriente sin admitir formalmente armas nucleares. También analizó el programa nuclear de Irán.


La ambigüedad nuclear de Israel

La ambigüedad estratégica de Israel sobre su capacidad nuclear forma parte de una política deliberada que le permite mantener ventaja militar en Medio Oriente sin admitir formalmente la posesión de armas atómicas. Así lo explicó el ex subsecretario de Energía Nuclear de la Nación, Julián Gadano, quien analizó el mapa global de las potencias nucleares, el rol disuasorio de estas armas y el avance tecnológico de Irán hacia el umbral militar. Según el especialista en política y gestión nuclear, la política israelí se inscribe dentro de lo que la literatura especializada denomina 'proliferación opaca', una estrategia en la que el país no confirma ni desmiente públicamente su arsenal nuclear. 'De los nueve países que tienen armas nucleares, cinco están autorizados por el Tratado de No Proliferación', detalló. Según explicó, esa decisión respondió inicialmente a la compleja situación geopolítica de Medio Oriente durante la Guerra Fría y a las presiones internacionales para evitar una carrera nuclear en la región. El origen de esa estrategia se remonta a las décadas de 1960 y 1970. 'Ese es su negocio político', señaló Gadano. En cambio, Israel optó por la discreción estratégica. 'La literatura especializada lo llama proliferación opaca: que el mundo sepa que tiene, pero no lo anda diciendo', afirmó el ex funcionario. Según indicó, antes del último conflicto en Medio Oriente el país se encontraba relativamente cerca de alcanzar el nivel de enriquecimiento necesario para fabricar un arma nuclear. 'El nivel de enriquecimiento militar es del 90%'. Se trata de Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Reino Unido, las potencias que integran el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. En contraste, otros países desarrollaron armamento nuclear fuera del tratado. De acuerdo con Gadano, los ataques contra instalaciones nucleares dañaron seriamente la capacidad iraní para continuar con ese proceso. No obstante, el país aún conserva material nuclear significativo. 'Lo que le quedó a Irán es una cantidad importante, alrededor de 500 kilos de uranio enriquecido al 60%. No alcanza para el grado militar, pero está tecnológicamente muy cerca', advirtió. Para el especialista, frenar definitivamente ese avance no depende únicamente de destruir instalaciones. También implica neutralizar el conocimiento técnico que permite reconstruir el programa nuclear. 'Destruir capacidades implica destruir instalaciones materiales, pero también atrasar al otro país en términos de conocimiento', explicó. En ese marco, sostuvo que en los conflictos vinculados al desarrollo nuclear también se apunta al capital humano especializado. 'Eso significa capturar científicos, ofrecerles asilo fuera del país o también matarlos', concluyó. Desde los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki en 1945, estas armas no volvieron a utilizarse en combate. 'Las bombas nucleares están pensadas para no ser usadas', explicó. Irán tenía uranio enriquecido al 60%, algo que no puede justificar para usos pacíficos, explicó.

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